martes, 24 de agosto de 2010

MARIA MODELO DE APOSTOLADO

En los evangelios, como es natural se narran muchos acontecimientos de la vida de nuestro Señor Jesucristo, pero hay un relato que para mí marca mucho y que precisamente no habla de Cristo, sino de su Madre.
El evangelio nos narra que después de la ascensión del Señor, perseveraban los apóstoles junto a María, en oración.
La oración de María es una oración silenciosa, pero eficaz, estoy seguro que ella misma después de Pentecostés, reuniría a sus amigas para hablarles del reino de Dios, quizás lo hacía en el río lavando la ropa, o en el campo recogiendo leña, pues no tenía a su amado José y queriendo ayudar al joven Juan, lo hacía con cariño.
Estoy seguro que todo lo hacía con humildad, no se jactaría de ser la madre de Dios, sino que sería una servidora más a favor de la salvación de los hombres.
Seguro asistía con mucha piedad como buena judía a la casa de oración para escuchar la palabra de Dios, para guardarla en su corazón y así amar más al Señor.
Pero de lo que no cabe duda es que siempre que hablaba de Dios, antes meditaba en oración, ya que la base de todo buen apostolado es la oración.

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