domingo, 30 de octubre de 2011

Un día magnifico

Un día magnifico el que hoy he vivido. Estamos terminando el mes morado y ya se ven las numerosas muestras de fe que ha renovado el espíritu de los católicos de este mes moradopinto.

Los jóvenes apóstoles deberíamos aprender de esta muestra de fe para anunciar de mejor modo la palabra del Señor, pues es nuestro principal cometido. La Iglesia necesita hoy de jóvenes capaces y llenos de amor a Dios y a la Virgen.

Decía que ha sido un día magnifico, porque he viajado a mi parroquia en compañía del Obispo y hemos visto la fe de esos pobladores con abundantes comuniones. La fe se trasluce en obras como diría Santiago Apóstol.

A través de estas cortas líneas quiero manifestar mi devoción particular por el mes morado que está por terminar y a la vez quiero pedir al Cristo moreno la bendición para nuestra tierra enviándonos abundantes vocaciones sacerdotales y religiosas.

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