martes, 18 de enero de 2011

Un ejemplo de Vida


En el centro de formación en que vivo, nos ha visitado un sacerdote, que si uno lo ve del busto hacia arriba, es un sacerdote cargado de dinamismo apostólico, aferrado a la cruz del Señor con una vida interior que trasciende y que lo ayuda a ser feliz, porque sabe que está cumpliendo con la voluntad de Dios.
Si se lo ve de cuerpo entero, lo vez en una silla de ruedas debido a que lleva un proyectil incrustado en la columna recibido en un asalto, la bala lo acompañara toda la vida; hoy tiene 36 años.
Es impresionante ver como el amor de Dios obra en él, pues proyecta una imagen viva de lo que es un sacerdote. Pero lamentablemente, él no ocupa primeras planas en los periódicos y mucho menos en los flashes informativos de los programas noticiosos de la televisión, ya que en el medio en que vivimos, lo bueno no vende.
Si alguien no cree en el amor de Dios, yo no me podría explicar como esta persona sigue viviendo muy bien su vida sacerdotal.
Celebra la Santa Misa, confiesa, dirige almas y hace todo lo que está a su alcance, porque el Espíritu Santo se mueve en él.
El sacerdote o los sacerdotes son los agentes de Dios, aquellos de quienes él se vale para transmitir su mensaje de salvación. Por ello es importante que todos lo jóvenes apóstoles recemos y hagamos cadenas de oración para pedir por los sacerdotes, pues son ellos los que nos alimentan con los sacramentos y nos dan la gracia a través de ellos.

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