Dios quiere guiarnos como hace un pastor con su grey para
llevarnos a la tierra prometida. Dios, que nos pensó desde siempre, sabe cómo debemos caminar para vivir en plenitud, para alcanzar nuestro verdadero ser. En su amor, nos sugiere qué debemos hacer y nos indica los caminos a recorrer.
Dios nos habla como amigos porque quiere introducirnos en la comunión con Él. Si uno escucha su voz, como dice el salmo, entrará en el descanso con Él.
A cada uno de nosotros, Dios le hace sentir su voz. Nos lo recuerda el Concilio Vaticano II.
En la intimidad de la conciencia, el hombre descubre una ley que no se da a sí mismo, a la que debe obedecer y cuya voz, que lo llama siempre a amar y a hacer el bien y escapar del mal, cuando es necesario, dice claramente a su corazón: haz esto, escapa de lo otro. El hombre tiene en realidad una ley escrita por Dios dentro de su corazón...
¿Qué debemos hacer cuando Dios nos habla en nuestro interior? Debemos simplemente ponernos a escuchar su Palabra, sabiendo bien que, escuchar significa adherirse por entero, obedecer, adecuarse a eso que se nos dice. Es como dejarse tomar por la mano y guiar por Dios.
llevarnos a la tierra prometida. Dios, que nos pensó desde siempre, sabe cómo debemos caminar para vivir en plenitud, para alcanzar nuestro verdadero ser. En su amor, nos sugiere qué debemos hacer y nos indica los caminos a recorrer.Dios nos habla como amigos porque quiere introducirnos en la comunión con Él. Si uno escucha su voz, como dice el salmo, entrará en el descanso con Él.
A cada uno de nosotros, Dios le hace sentir su voz. Nos lo recuerda el Concilio Vaticano II.
En la intimidad de la conciencia, el hombre descubre una ley que no se da a sí mismo, a la que debe obedecer y cuya voz, que lo llama siempre a amar y a hacer el bien y escapar del mal, cuando es necesario, dice claramente a su corazón: haz esto, escapa de lo otro. El hombre tiene en realidad una ley escrita por Dios dentro de su corazón...
¿Qué debemos hacer cuando Dios nos habla en nuestro interior? Debemos simplemente ponernos a escuchar su Palabra, sabiendo bien que, escuchar significa adherirse por entero, obedecer, adecuarse a eso que se nos dice. Es como dejarse tomar por la mano y guiar por Dios.
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