
La vocación sacerdotal es la llamada que Dios hace a un hombre escogido por Él desde toda la eternidad. No existen hombres sin vocación, Todos estamos llamados a alcanzar una vida santa. ¡Todos estamos llamados a participar de la vida íntima de Dios!. De ahí la importancia del apostolado, esto es, de acercar a los demás a Dios, y de configurar nuestra vida según el querer de Dios: la santidad en la vida ordinaria.
Antes pensaba que los sacerdotes eran “hombres especiales”, hombres de otro mundo, extraños a la historia de los hombres. Pero no. A medida que fui creciendo y conociendo más de cerca al sacerdote, caí en la cuenta que ellos también eran mortales, y frágiles como cualquier hombre y mucho más preocupados de los gozos, alegrías, temores y esperanzas de los hombres.
La invitación que Dios hace a seguir los pasos de Cristo, especialmente a los sacerdotes, conlleva muchas exigencias; pero resulta paradójico: cuánto más exige Dios y uno responde generosamente, será más feliz y más libre.
La llamada amorosa de Dios pueden venir de personas menos esperadas: un amigo, una noticia, una lectura...La vocación, la llamada de Dios, exige nuestra respuesta. Esta respuesta es la decisión más importante en la vida.
Ante la llamada podemos poner excusas como: “No soy capaz”, “se han equivocado”, “esto no es para mí”, “¿qué será de mi familia?”. .. Todas esas preguntas deben ser respondidas a la luz de Dios en la intimidad de la oración. Por ello, es importante acudir a personas adecuadas, y a centros o lugares aptos para discernir lo que Dios quiere. ¡No tengas miedo a mirar a Dios y comprometerte con Él!
La Vocación sacerdotal es un don y misterio, pero que exige una entrega libre. Con palabras del Evangelio: dejando las redes (intereses humanos, planes personales) para embarcarse en la barca de Dios. ¡Jesús necesita que su barca sea remada por gente generosa y magnánima!
Deseo animar, por tanto, a todos a conocer más la vocación sacerdotal: jóvenes, padres de familia y maestros. Hace ocho años me animó a participar de un “Encuentro Vocacional” mi párroco de Pacarán, el Rvdo. P. Víctor Raúl de la Cruz, a quien estoy hoy aún más agradecido que entonces. Allí descubrí mi vocación. Pasamos el tiempo orando, meditando, escuchando la Voz de Dios; pero también haciendo deporte, excursiones, conversando, estudiando, etc.
No esperes más tiempo, acude al próximo encuentro vocacional organizado por el Seminario Mayor de Cañete. Te esperamos. ¡Vale la pena!
Testimonio P. Arnaldo Alvarado
Antes pensaba que los sacerdotes eran “hombres especiales”, hombres de otro mundo, extraños a la historia de los hombres. Pero no. A medida que fui creciendo y conociendo más de cerca al sacerdote, caí en la cuenta que ellos también eran mortales, y frágiles como cualquier hombre y mucho más preocupados de los gozos, alegrías, temores y esperanzas de los hombres.
La invitación que Dios hace a seguir los pasos de Cristo, especialmente a los sacerdotes, conlleva muchas exigencias; pero resulta paradójico: cuánto más exige Dios y uno responde generosamente, será más feliz y más libre.
La llamada amorosa de Dios pueden venir de personas menos esperadas: un amigo, una noticia, una lectura...La vocación, la llamada de Dios, exige nuestra respuesta. Esta respuesta es la decisión más importante en la vida.
Ante la llamada podemos poner excusas como: “No soy capaz”, “se han equivocado”, “esto no es para mí”, “¿qué será de mi familia?”. .. Todas esas preguntas deben ser respondidas a la luz de Dios en la intimidad de la oración. Por ello, es importante acudir a personas adecuadas, y a centros o lugares aptos para discernir lo que Dios quiere. ¡No tengas miedo a mirar a Dios y comprometerte con Él!
La Vocación sacerdotal es un don y misterio, pero que exige una entrega libre. Con palabras del Evangelio: dejando las redes (intereses humanos, planes personales) para embarcarse en la barca de Dios. ¡Jesús necesita que su barca sea remada por gente generosa y magnánima!
Deseo animar, por tanto, a todos a conocer más la vocación sacerdotal: jóvenes, padres de familia y maestros. Hace ocho años me animó a participar de un “Encuentro Vocacional” mi párroco de Pacarán, el Rvdo. P. Víctor Raúl de la Cruz, a quien estoy hoy aún más agradecido que entonces. Allí descubrí mi vocación. Pasamos el tiempo orando, meditando, escuchando la Voz de Dios; pero también haciendo deporte, excursiones, conversando, estudiando, etc.
No esperes más tiempo, acude al próximo encuentro vocacional organizado por el Seminario Mayor de Cañete. Te esperamos. ¡Vale la pena!
Testimonio P. Arnaldo Alvarado
No hay comentarios:
Publicar un comentario